UN AÑO LA BASTIDA - REVISIÓN, GRATITUD Y PERSPECTIVAS
El primer año de La Bastide está llegando a su fin. Un año que apenas puede expresarse con palabras y que, sin embargo, nos pide que nos detengamos un momento, miremos atrás y demos las gracias.
Ha sido un año lleno de emociones. Un año de trabajo sin fin, de alegría y asombro, pero también de contratiempos. Un año caracterizado por momentos que han dejado una huella indeleble.
Aún recuerdo al primer huésped que recogí en la estación de tren. Antes había encendido rápidamente la estufa sueca para que hiciera calor en el piso. Cuando llegamos juntos a La Bastide, el piso estaba en llamas. Era necesaria una renovación total. Un comienzo difícil para esta aventura.
O el momento en que, tras semanas de intensos preparativos, por fin estaba todo listo para el inicio de la temporada. Habían llegado los primeros invitados, y entonces llegó la tormenta de granizo. Los paneles solares quedaron destruidos, las casas inundadas, todo el barrio devastado. La naturaleza mostró toda su fuerza y La Bastide volvió a enfrentarse de repente a enormes desafíos.
La Bastide tampoco se libró durante la construcción del corral redondo: el conductor de la excavadora cortó accidentalmente la tubería principal de agua. No dejó de cavar, dijo que de todas formas la tubería ya estaba rota, que mejor terminara antes de que llegara el equipo de reparación. Y tampoco en mi vida privada todo fue como había soñado. Pero como se suele decir: ” Es bueno al final, si no, aún no está acabado”.
El alma de La Bastide despierta
Afortunadamente, un año no se compone sólo de exámenes. Cuando miro atrás, veo sobre todo los innumerables momentos que llegan al corazón. Los momentos que han hecho de La Bastide lo que es hoy.
Es la llegada de los animales lo que ha dado alma a este lugar. Los caballos, las gallinas, las ovejas. El nacimiento de los jóvenes gatos, que ahora retozan por la granja con tanta facilidad. Y, por supuesto, Milo, el cachorro de Beauceron, que se ha integrado en la vida de aquí con tanta naturalidad como si siempre hubiera estado aquí.
Sin embargo, el mayor regalo fue la gente. No eran sólo “invitados”. Eran personas que no sólo visitaban La Bastide, sino que la sentían. Personas que comprendieron nuestra filosofía. Nos reímos juntos, mantuvimos conversaciones profundas y experimentamos una verdadera pausa. Estos encuentros son el combustible de todo lo que hago aquí.
Gracias de corazón
Nada de esto habría sido posible sin las muchas manos que ayudaron en segundo plano. Clasificamos, limpiamos y construimos. Talamos el bosque, pintamos, rejuntamos y carpinteramos, con una dedicación que me deja sin palabras.
Amigos, familiares, conocidos y voluntarios: llevasteis La Bastide sobre vuestros hombros.
Me gustaría destacar a una persona en particular. Sin su creatividad, su claridad y su incansable empuje, La Bastide sería hoy un lugar diferente. Tiene un profundo conocimiento de lo que la gente busca aquí y ha llevado este espíritu a cada rincón de las casas y a toda La Bastide. Le estaré eternamente agradecida por ello.
De cara al futuro
¿Paz y tranquilidad? No en La Bastide. Aprovecho la energía de este año y miro al futuro con ganas de acción:
Piscina: Una nueva bomba de calor garantiza que la piscina te invite a bañarte en primavera y hasta bien entrado el otoño.
Sostenibilidad: Actualmente se están instalando dos nuevos paneles solares para que La Bastide sea más independiente y ecológica.
Crecimiento: Se instala una nueva infraestructura para ovejas y la sala de seminarios recibe un nuevo suelo.
Fue un año agotador, sí. Pero, sobre todo, ha sido un año increíblemente satisfactorio. Estoy viviendo mi sueño. Os deseo a todos unas fiestas en paz y un comienzo de año lleno de energía.
Y una pequeña invitación al final: Si has sentido que este lugar también te conmueve, ¿quizá te gustaría formar parte de la familia de la Bastida? Siempre estoy buscando personas que quieran implicarse en mis proyectos. Echa un vistazo a la
Hasta la próxima, con gratitud, confianza y puertas abiertas.
Tu Pedro